27.03.08
Easter Snow in London
La vida la vivimos hacia adelante pero sólo la comprendemos hacia atrás
Me gusta hacer los preparativos de un viaje. Hojear la guía y los mapas, elegir de antemano los sitios que más te llaman la atención, buscar información por internet, elegir la clavija de enchufe adecuada, planear los itinerarios, consultar la previsión meterorológica… aaaiissshhh… hasta aquí iba bien, pero he dicho PREVISIÓN METEOROLÓGICA. Aquí es donde topamos con la Ley de Murphy, que en mi caso suele cumplirse pq en casi todas mis pequeñas escapadas LLUEVE. De acuerdo, ya sé que si viajas a Londres en Semana Santa las probabilidades de mal tiempo son considerablemente altas, pero sólo pido un poco de SUERTE y algún rayo de SOL!! Pues nada, que dice google que me espera lluvia, viento, frío y nieve. Mira, si nieva puede ser bonito y todo! El otro gran asunto espinoso que me trae de cabeza cuando viajo es el tema aeropuertos. Cuando todo va bien, es maravilloso cómo en pocas horas y dentro del horario planeado puedes estar en casi cualquier parte del planeta, incluso te desentiendes de la maleta y cuando llegas al aeropuerto de destino ahí aparece, danzando sobre la cinta cómo si se hubiera teletransportado por arte de magia o de alguna artimaña tecnológica… Aquí viene mi segundo Aaiissshhh del post, pq creo que quién más y quién menos hemos sufrido retrasos, averías, huelgas, vuelos anulados, pérdidas de equipaje, y horas y horas de espera en algún aeropuerto. La verdad es que creo que en este asunto, como en el del tiempo atmosférico, vuelvo a ser un poco gafe, pq acostumbro a encontrarme con este tipo de problemas. Así que ante un viaje intento relajarme e intentar no estresarme ni por el tiempo ni por mi paso por el aeropuerto, pq son cosas que no dependen de mi, así que mejor tomárselo con filosofía. Aunque llegue con retraso, me pierdan la maleta y llueva todos los días DISFRUTARÉ de mis pequeñas vacaciones!! Ya lo dice el refrán: Al mal tiempo, buena cara

Me gustan las películas pequeñas, en apariencia sin grandes pretensiones, que plasman situaciones creíbles con personajes bien dibujados y diálogos inteligentes. Si a esto se le añade una buena banda sonora con música pegadiza y una historia original y se mezcla todo bien, el resultado puede ser una película como Juno. La protagonista es Juno, una chica de 16 años que se queda embarazada y decide seguir adelante, tener el bebé y darlo en adopción. Así, a través de las diferentes etapas del embarazo que en la película se traducen en las estaciones del año, acompañamos a Juno, que enseguida nos cae bien, en su camino a la madurez. Aquí queda mi recomendación si queréis salir del cine con un buen sabor de boca y estáis hartos de ver pelis cortadas por el mismo patrón.
